Ya huele a incienso y a limpieza de última hora, bueno en casi todos los rincones de esta bendita región. Las calles de ciudades y pueblos de Castilla-La Mancha se preparan para recibir el paso de las cofradías, el brillo metálico de los capirotes y, este año sí, el sol que promete no fallar. El buen tiempo será lo más parecido a un milagro meteorológico: cielos azules, terrazas llenas y cámaras de móviles buscando ese reflejo perfecto del nazareno al doblar la esquina.
Pero no todo será paz espiritual. Algunos políticos han empezado su particular calvario antes del Domingo de Ramos. Porque mientras unos se encomiendan a las nubes para que no llueva, otros rezan para que la basura —esa que no se recogió a tiempo y lleva días oliendo más que el incienso— no les estropee la foto en la procesión. Y los hay que sienten algunos clavos no en las manos, sino en declaraciones de socios de gobierno o excompañeros de partido.
Por si fuera poco, desde Madrid suena la voz de Tellado dictando penitencias a Paco Núñez sobre el estatuto y la autonomía. Así pasa, que más de uno aquí baja la cabeza con la misma humildad con que los costaleros afrontan cada levantá. La diferencia es que unos obedecen consignas sin rubor y otros cargan fe por voluntad propia.
Así que sí, esta Semana Santa promete pasión. Pero una pasión de las que hacen sudar la frente más por el estrés político que por la devoción. Que el cielo siga despejado, porque la política, como siempre, amenaza tormenta, aunque no podemos quejarnos, en los barrios de Oriente Medio la Semana Santa de este año se decora con misiles tierra-tierra y será bastante más horrible de lo que nadie puede imaginar.