El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, ha puesto en valor este Jueves Santo la importancia de la Semana Santa toledana, una celebración declarada de Interés Turístico Internacional que cada año atrae a miles de visitantes a la ciudad.
En declaraciones a los medios desde la plaza de Zocodover, el regidor ha subrayado el papel fundamental de los protagonistas de estas fechas, trasladando su agradecimiento a hermanos y cofrades. “Son quienes hacen posible que Toledo tenga una Semana Santa a la altura de lo que representa una ciudad Patrimonio de la Humanidad”, ha afirmado.
Velázquez también ha reconocido la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de todos los trabajadores que contribuyen a que ciudadanos y turistas puedan disfrutar de estos días “tan especiales” con normalidad y seguridad.
El alcalde ha recordado que Toledo recibe más de tres millones de visitantes al año, lo que obliga a la ciudad a “ofrecer su mejor cara”, no solo desde el punto de vista patrimonial, sino también humano, con el objetivo de garantizar una experiencia “inigualable”.
En este sentido, ha destacado el carácter pionero de Toledo en la gestión del turismo y la convivencia urbana. Según ha señalado, es la única ciudad de España que ha puesto en marcha una ordenanza específica para regular la convivencia entre residentes del casco histórico y los visitantes.
Asimismo, Velázquez ha resaltado avances en sostenibilidad, como la puesta en marcha de una comunidad energética en el casco histórico, que permite a los vecinos beneficiarse de una reducción significativa en su factura eléctrica, al tiempo que contribuye a disminuir la huella de carbono.
Por último, el alcalde ha hecho hincapié en el proyecto ‘Toledo Emerge’, una iniciativa destinada a recuperar espacios patrimoniales abandonados. Este plan permitirá rehabilitar cinco enclaves, algunos de ellos Bien de Interés Cultural y en desuso desde hace más de medio siglo, con el objetivo de revitalizar el casco histórico.
“Queremos un casco vivo, que es algo que todos deseamos”, ha concluido Velázquez, destacando la importancia de conjugar conservación, desarrollo y calidad de vida en una ciudad con un alto valor histórico y cultural.