Las oposiciones docentes han registrado una elevada criba en la primera prueba de acceso, con porcentajes de suspensos especialmente altos en varias comunidades autónomas. En Castilla y León, el 83 % de los aspirantes no logró superarla, mientras que en Murcia el porcentaje alcanzó el 63 % y en Asturias el 61 %. En Castilla-La Mancha, cerca del 59 % de los opositores de Primaria tampoco consiguió pasar el primer examen.
Los tribunales atribuyen buena parte de estos resultados a las faltas de ortografía, los problemas de expresión escrita y las deficiencias de comprensión detectadas en numerosos ejercicios. Los correctores consideran que estas carencias son incompatibles con el nivel exigido para acceder a la función docente.
Durante la corrección de los exámenes también se han encontrado errores llamativos de escritura, sintaxis y vocabulario. Los tribunales sostienen que, pese a la formación y los méritos que acreditan muchos aspirantes, una parte de los ejercicios presentaba deficiencias que han resultado determinantes en la evaluación.
Más allá del nivel mostrado por algunos opositores, la convocatoria también ha vuelto a poner sobre la mesa el funcionamiento del propio proceso selectivo. Entre las cuestiones que han suscitado más críticas figuran la antigüedad de los temarios, la carga de trabajo que soportan los tribunales y los ajustados plazos de corrección.
Mientras los tribunales defienden que la evaluación se ha realizado conforme a los criterios establecidos en la convocatoria, sindicatos y opositores reclaman una mayor homogeneidad en las correcciones y una revisión del modelo de acceso a la función docente.
Los elevados porcentajes de suspensos registrados en distintas comunidades han reavivado así el debate sobre la preparación de los aspirantes y el sistema de selección del profesorado, en una convocatoria marcada por una de las cribas más exigentes de los últimos años.