Valdeverdeja volvió a demostrar este sábado que la magia también puede construirse con la sencillez de unas velas, la música en directo y la implicación de todo un pueblo. La décima edición de ‘Música y Velas’ reunió a cientos de personas en una noche en la que calles, plazas y patios particulares se transformaron en escenarios para disfrutar de una de las citas culturales más especiales del verano en la comarca.
La velada comenzó con un pasacalles que recorrió el trayecto entre la Plaza de Castor González y la Plaza del Ayuntamiento, donde dio comienzo el recorrido por las calles del municipio. A partir de ese momento, la música tomó las calles con actuaciones repartidas por diferentes espacios, mientras los patios abiertos y la iluminación creada con miles de velas invitaban a recorrer el pueblo con calma.
Lo que puede considerarse ya una cita consolidada nació, sin embargo, de una idea mucho sencilla según una de las impulsoras, Rosi, que asegura que "todo comenzó tras ver el anuncio de la Lotería de Navidad de 2013". La imagen de un pueblo de piedra iluminado por velas le hizo pensar que Valdeverdeja podía convertirse, al menos por una noche, en un escenario similar.
Aquella primera edición contó con pocos recursos, apenas la plaza y una calle decoradas, unas velas financiadas por el Ayuntamiento y un grupo de música que actuó de manera altruista.
Diez años después, la esencia continúa siendo la misma, aunque el evento creció pero ha ido rebajando su impacto. De hecho, el número de velas colocadas en el recorrido ha decrecido debido a los recursos limitados con que cuentan los organizadores y algunos vecinos ya no se encuentran cómodos por los gastos que les ocasiona abrir las puertas de sus patios a pesar de tratarse de una noche que busca combinar patrimonio, cultura y participación ciudadana.
Detrás de esta iniciativa se encuentra el trabajo de la Asociación Cultural Valdeverdeja Belleza y Tradición, formada por Blanca, Cristina, Mari, Mari Carmen, Mari Paz y Rosi, seis mujeres que llevan una década impulsando un proyecto convertida en una cita periódica del verano.
Es loable su dedicación, junto al respaldo del Ayuntamiento, voluntarios de Protección Civil y la implicación de decenas de vecinos, que colaboran decorando calles, encendiendo velas y abriendo sus patios, haciendo que ‘Música y Velas’ conserve el espíritu que inspiró su primera edición, aunque el propósito de crecimiento e innovación debería existir de cara a que este evento sea referente en la zona.
Más allá de la belleza de las calles iluminadas o de la calidad de las actuaciones musicales, el verdadero valor de ‘Música y Velas’ reside en el esfuerzo colectivo que hay detrás de cada edición.















