www.lavozdeltajo.com

José Cardona

La gestión del talento en el ámbito universitario

La gestión del talento en el ámbito universitario

miércoles 23 de abril de 2014, 10:51h

Escucha la noticia

En el marco de la sociedad del conocimiento, en la que asistimos a la emergencia del nuevo paradigma de la transformación como identidad de la sociedad del futuro, la diversidad cultural, la creciente complejidad tecnológica, la globalización o la incertidumbre en torno al binomio libertad-seguridad, son variables que determinan un cambio cultural que cuestiona el funcionamiento, y aún la propia existencia, de numerosas organizaciones y, como consecuencia, viene demandando una modificación sustancial del rol de las instituciones educativas (las universitarias entre ellas) y la de sus profesores y estudiantes.
Ante la presencia de una sociedad nueva, a la enseñanza en general, y a la universitaria más específicamente, se le exige una actividad diferente porque también lo es el fin que la justifica, ya que cambian progresivamente los contenidos de estudio y la forma de aprender de los propios estudiantes en un mundo virtual y muy tecnológico. Y es que las formas, los estilos y ritmos de aprender que el estudiantado presenta determinan, o deberían hacerlo, los procedimientos de enseñar, la metodología didáctica, los modelos de evaluar.

Para las universidades de hoy, insertas en el contexto de la economía del conocimiento, la gestión del talento de sus recursos humanos es un objetivo nuclear, ya que su misión conlleva alcanzar una necesaria y adecuada armonía entre la creación, búsqueda, preservación y difusión de los nuevos saberes con responsabilidad, así como contribuir desde el cumplimiento de estas funciones al desarrollo de lo local, lo nacional y universal, respondiendo siempre a la naturaleza de los cambios que se vienen produciendo a nivel global.

El estudiante y profesor universitarios, junto a otros recursos humanos implicados en la enseñanza superior, son la gran riqueza de estas instituciones, y puede considerarse a los primeros el futuro capital humano cualificado de las organizaciones productivas de un país y del mundo. Ello exige a la Universidad, a sus órganos rectores y equipos docentes, diseñar y desarrollar políticas de calidad orientadas a la potenciación de la actividad investigadora y a mejorar la docencia impartida en sus cátedras, y donde las relaciones entre profesores y alumnos tendrán que modificarse mediante la adecuada interacción didáctica, muy incidente esta última en el clima de cada organización y en el responsable uso de la información.

Por tanto, parece incuestionable que capacitar un personal necesario a la sociedad y que sea competitivo en un mundo globalizado y en constante transformación como el de hoy, constituye para la Universidad un objetivo tan irrenunciable como necesitado de tiempo y de buena planificación, y ello desde la asunción de que el potencial talento humano de sus profesores y estudiantes es el capital más valioso que posee, por lo que su adecuada administración y gestión constituyen, a corto plazo, objetivos irrenunciables. Sin embargo, ni la gestión ni la administración en este campo o ámbito, o en cualquier otro, son tareas sencillas, sino, antes bien, complejas, arborescentes, necesitadas de un análisis limpio de objetivos espurios (de dudosa condición) y de ideologías más o menos trasnochadas.

Esto es así, porque el aprendizaje de cada estudiante viene sujeto a la influencia de numerosas variables, tales como las diferencias en sus aptitudes, actitudes, intereses, motivaciones, organización para el estudio, estilos y ritmos de aprender, o situaciones personales, laborales y familiares. Lo que, con las matizaciones pertinentes, puede generalizarse al propio profesorado y a los demás recursos humanos de la institución universitaria. Este es el auténtico reto de las políticas educativas, el desafío nuclear que se les plantea, y a las que urge limpiar de la cantidad de decisiones demagógicas (o, en el mejor de los casos, equivocadas) que enmascaran el auténtico problema de nuestra educación (que equivale, en esencia, al de nuestra sociedad).
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (8)    No(4)

+
1 comentarios