Casi dos décadas han sido los pies de su venerada imagen. El sábado día 21, tras el tradicional besamanos, sus capataces, los hermanos Javier y José Carlos Rojo Arriero, en nombre de todos sus compañeros, hicieron entrega de una bandeja de cerámica en reconocimiento a su buen hacer, entrega y camaradería a Eduardo Zamora Ropero y José Javier Corrochano Sánchez (J.J.), quien cede el relevo y su sitio a su hijo Álvaro.
Un momento lleno de emotividad, lágrimas, recuerdos compartidos y emociones a flor de piel.
Cumplisteis vuestros sueños, cerráis una etapa, pero por mucho tiempo que pase, nunca dejaréis de ser regantes.
