Manuel del Rosal
miércoles 23 de abril de 2014, 10:51h
La más grande, Rocío Jurado, cantaba este fandango: “Me voy, pero no me voy/ Me voy, pero yo me quedo/ Y aunque me voy de palabra/ me quedo de sentimiento/ Me voy, pero no me voy”.
Zapatero se va, pero no se va. La forma correcta de irse de una puñetera vez hubiera sido convocando elecciones, pero él se va quedándose para seguir fastidiándonos. Una vez más demuestra que España le importa un pepino; el momento, la forma y el fondo de su decisión están pensados tan sólo para amortiguar la caída del PSOE. Ha sido su modus operandi: vivir por y para el poder al precio que sea, y engañar y manipular a los españoles para conseguirlo.
Diario de sesiones del Congreso del día 9 de marzo de este mismo año, frase de Zapatero: “…pero estamos convencidos de que vamos a ser capaces de recuperar el empleo, que será una tarea difícil y que esa recuperación y datos mejores empezaran a partir de este mes con toda seguridad”.
Y se quedó tan ancho. Y los diputados socialistas aplaudieron a rabiar. Y los millones de españoles que estúpidamente o por intereses de subsidio aún creen en Zapatero; respiraron aliviados. Datos del paro del mes de marzo: 34.406 parados más que sumados a los anteriores arrojan una cifra record de 4.330.000 parados. ¿Todavía hay quien cree en Zapatero?
Zapatero se va dejando a España como un erial: Una deuda que nos va a costar décadas pagar, una inflación del 3,6% al tiempo que una economía por los suelos, un paro del 21%, un millón y medio de familias donde todos sus miembros están en paro; subidas estratosféricas del gas, la electricidad y la bombona de butano, la gasolina más cara que nunca, el fracaso escolar en el 33%, las cajas de ahorro hundidas, la deuda de las comunidades más altas que el Himalaya, el índice de pobreza a la cabeza de Europa, el caso Faisan, la puesta de rodillas del Estado a los pies de ETA, la importancia de España en el concierto internacional de risa, una guerra en Libia – eso sí, justa; no como la de Irak mire usted - y un largo etc. que sería prolijo enumerar aquí. Y hay quien sigue creyendo en Zapatero y en su política “social”. La historia tendrá que aclararnos como y por qué llegó a ser presidente de España este individuo, ¿qué pasó en España para que así sucediera? ¿Qué velo ante los ojos cegó a los españoles?
Mi opinión es que Zapatero no se va, Zapatero se fuga. Es como el que huye del fuego que él mismo ha provocado porque se ve incapaz de apagarlo, pero eso sí, elevando la voz para decir que él no ha sido; al tiempo que no admite ni el más mínimo error en la nefasta gestión que llevó a producir ese fuego. Zapatero se fuga, esperemos que los españoles hayan sabido aprender durante tantos años de desgobierno y en marzo de 2012 produzcan en España el cambio que ésta necesita. Si no es así, si los españoles siguen en el error, los que tendremos que fugarnos de este país, seremos nosotros.