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REPORTAJES DE FÚTBOL

Fueron blanquiazules; son leyenda (I)

Cantudo con la camiseta del CD Tenerife
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Cantudo con la camiseta del CD Tenerife

Cantudo, el delantero tinerfeño que se mostró como goleador en Talavera, ascendió al equipo de su tierra y fue el traspaso más caro pagado por el Sevilla CF hasta ese momento

viernes 27 de mayo de 2022, 19:40h

Cuando la memoria nos falla en momentos delicados, siempre es bueno el recurrente de echar una vista al pasado con el objetivo de esperar un futuro mejor. El descenso a Segunda RFEF del actual CF Talavera, que a no tardar mucho, ha de ser ya Sociedad Anónima Deportiva, se nos antoja apropiado para dar cabida al presente reportaje, que repartiremos en capítulos.

Como premisa —para el autor y este medio— incentivar los ánimos de una alicaída afición, que ha tenido un ejemplar comportamiento de apoyo en esta temporada que está a punto de finalizar, pese a que en algunos momentos no ha recibido el trato que se merecía por parte de quien ha ejercido la máxima responsabilidad de la estructura cerámica. Es de esperar que el tránsito por ella sea breve.

Hablamos —escribimos, mejor— de una pléyade de jugadores y entrenadores que a lo largo de los tiempos desplegaron en Talavera de la Reina sus andanzas futbolísticas y dejaron en todos nosotros una grata sensación difícil de olvidar. Son unos pocos y aunque alguno lamentablemente ya ha fallecido —Javier García-Verdugo, por ejemplo—, nos vamos a centrar en los que aún siguen entre nosotros. Y utilizaremos para ello la cronología del tiempo, que en aras a la edad debe ir casi paralelo. Y esta es la historia de nuestro fútbol talaverano. La de algunos jugadores en equipos modestos que disfrutaron de la tierra del municipal El Prado para dar el salto al profesionalismo en equipos de Primera División.

CANTUDO

Y abrimos turno para referirnos a Antonio Manuel Cantudo Hernández que, curiosamente, estaría a las órdenes de nuestro Javier García-Verdugo en el CD Tenerife. Nacido el 4 de agosto de 1951 llegó a Talavera de la Reina en la temporada 71-72. Su presencia en nuestra ciudad tenía un motivo obligado: prestar el Servicio Militar Obligatorio de la época.

Aquí se encontró con jugadores como Bermejo, Arnedo, Soto, Casquero, Vázquez, Ruiz, Domingo, Sigüenza, el puenteño José María, Moreno o Arranz, a las órdenes de Luis Elices. De su juego y su capacidad goleadora quedaron prendados los aficionados blanquiazules, que además pudieron disfrutar de otros chicharreros como Marrero, Lelio y Luis Hernández.

Cuando Antonio Manuel Cantudo, en su regreso a la isla, se hizo con el puesto de titular en el Tenerife que lograría el ascenso a Segunda, precisamente de la mano de nuestro Javier García-Verdugo, y además, estuvo a punto de ascender a Primera con el conjunto chicharreo en la temporada 73-74, todo el mundo se dio cuenta de la gran transformación que se había producido en el futbolista en su estancia talaverana. En esta última temporada marcó 11 goles (cuatro de ellos, en un mismo partido, ante el RC Deportivo), cifra que llegó a superar dos años antes en el Talavera, de Tercera, donde ya hemos dicho con anterioridad que jugó por obligaciones militares. Y todo esto, junto al ímpetu y la fortaleza física cuajaron la mezcla adecuada para que se hiciera merecedor de una oportunidad entre los grandes del fútbol español.

Con el Sevilla CF. En pie: Paco, Juanito, Rivas, Hita, Blanco, Gallego. Agachados: Montero, Scotta, Cantudo, Rubio y Jaén

Así, en julio de 1974 se convirtió en el fichaje más caro realizado por el Sevilla FC a lo largo de sus 69 años historia. Un total de 12 millones de pesetas [72.121 euros] pagó la entidad andaluza por hacerse con sus servicios, además de una ficha de un millón de pesetas [6.000 euros]. Se trataba de volver a Primera División, tras dos campañas en Segunda, y el objetivo fue un hecho en la temporada de su estreno. Desempeñó casi con absoluta exclusividad las tareas propias del delantero centro, igualmente conocidas como de ariete. Su fortaleza física para el salto y el desborde en los metros finales reforzaron su tarjeta de presentación de goleador.

Para los que no tuvieron la oportunidad de verlo sobre un terreno de juego, recordar que Cantudo era un delantero peleón, al estilo de Diego Costa. Se pegaba con el defensa de turno, le amargaba la tarde. Pero sin puntería. Y con muy mala suerte. La prensa de la época recuerda que un año estrelló hasta una decena de balones en los postes. Muchos para un atacante con tantos problemas ante el marco rival. También aseguran los periódicos de la época que la presión y la hinchada sevillista hicieron el resto para que nunca se convirtiera en un atacante fijo para el técnico de turno. Por cierto, no podemos dejar pasar la ocasión para glosar un gol fallado a puerta vacía, a un metro de la raya, en el Bernabéu en el último minuto de un choque que los merengues ganaron por un ajustado 1-0.

Su laborioso desempeño en Primera, cifrado en 55 actuaciones, no se vio correspondido con el éxito goleador esperado. Su primera diana fue ante la UD Las Palmas, en septiembre de 1975. Con posterioridad fue traspasado al RC Deportivo, donde cuajó una primera campaña notable, con diez tantos en 36 partidos. Dos años después sufrió el descenso a Segunda División B. Era la temporada 79—80 y las hemerotecas ponen el punto y final a su trayectoria como futbolista profesional.

Retirado hace ya muchos años, Cantudo trata de superar un percance que casi lo manda al otro mundo. Una trombosis cerebral que, afortunadamente, está superando satisfactoriamente. Para la historia quedarán sus muchos goles fallados y el anotado una tarde lluviosa: con el culo, tras un desafortunado despeje del arquero rival. Y nuestro deseo La Voz del Tajo, de una total recuperación y una larga vida.

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