El Estudio de Arte Gabriel Sosa, en Talavera de la Reina, arranca el año con la exposición “Activist in Wonderland”, de la artista madrileña Gema Álvaro, una muestra que invita al espectador a repensar su relación con el mundo animal desde una mirada simbólica, íntima y profundamente humanista.
La exposición, abierta al público del 17 de enero al 17 de febrero, presenta una serie de personajes que abandonan un hábitat que ha olvidado su esencia para refugiarse en un “Wonderland” propio, un espacio creado como alternativa a la falta de compasión y desconexión con la naturaleza. Estas figuras, muchas veces híbridas o enmascaradas, anhelan desprenderse de la piel humana para integrarse en la manada, confrontando al espectador con su responsabilidad hacia los animales y con el impacto de sus acciones cotidianas.
“Activist in Wonderland” explora un territorio liminal donde lo humano, lo animal y lo simbólico se entrelazan. En las escenas representadas, gatos y perros conviven con figuras humanas en relaciones de cercanía que trascienden la idea tradicional de dueño y mascota, estableciendo vínculos de equivalencia casi rituales. La máscara, elemento recurrente en la obra, no actúa como ocultación, sino como una extensión del cuerpo que revela capas profundas de la identidad.
Lejos de ofrecer una narrativa cerrada, la muestra propone un espacio poético donde identidad, afecto y naturaleza dialogan. En él, la figura humana no se impone, sino que escucha, se protege y se reconoce en el otro. Lo salvaje y lo vulnerable conviven, recordando que la identidad no es fija, sino un proceso en constante transformación.
Gema Álvaro, artista madrileña vinculada al mundo del arte desde múltiples ámbitos —como creadora, historiadora del arte y restauradora de bienes culturales especializada en pintura y documento gráfico—, desarrolla una obra marcada por un universo onírico, elegante y fantasioso, con claras reminiscencias historicistas y una fuerte conexión con la naturaleza y el mundo animal.
El retrato ocupa un lugar central en su producción artística, aunque se trata de un retrato reformulado, donde conviven técnicas clásicas como el óleo con medios digitales. “En mis rostros, ya sean humanos, animales o híbridos, se esconde una historia, un fragmento ilustrativo y esteta”, explica la artista. Su trabajo también reflexiona sobre la representación de la figura femenina, cuestionando los cánones establecidos y aportando un enfoque introspectivo que trasciende la superficie para adentrarse en la complejidad interior.
El mundo animal, presente de forma constante en su obra, responde a una “profunda devoción” y a la convicción de su conciencia y bondad. “Mis retratos animales son un homenaje a su espíritu libre y una llamada de atención sobre el impacto que ejercemos en sus vidas”, señala Álvaro, cuya obra fusiona la celebración de la mujer con la defensa de los animales.