Nuestras ciudades están trazadas con edificios civiles, militares y religiosos impresionantes. El entorno se enriquece con esta arquitectura de siglos que nos pertenece a todos, dando belleza y esplendor a cada rincón noble de Talavera de la Reina. Tiene un pasado de riqueza, gloria, esplendor y posterior decadencia. Hoy borra esa imagen y se levanta romana, visigoda, árabe y cristiana como lo fue en su día. Hoy reconstruye su muralla fortaleza para reivindicar su historia y habla con su arquitectura, su talento cerámico internacional y con los tiempos. Digital por el agua que convocan a la sierra de Gredos y al recipiente el río Tajo, la fusión natural causa efecto digital. Quiere ser veloz pronto a la espera para conectar Madrid con el medio oeste.
En este reportaje me he fijado en los edificios religiosos que se alternan en el casco antiguo, son en total 22, según datos del Arciprestazgo de Talavera en 2026 que anuncia en su cartel misal. He seleccionado los más emblemáticos por su historia y alberguen cerámica de la época dentro de sus lugares de culto o en el exterior de sus edificios.
Son trece Iglesias Santa María la Mayor (La Colegiata), Iglesia de San Francisco, Santiago, San Andrés, Ntra. Sra. del Carmen, San Juan de Ávila, San Ildefonso, Patrocinio de San José, Santos Mártires, Jesucristo Redentor, Ntra. Sra. del Pilar, Sagrado Corazón de Jesús, San Alonso de Orozco, Santa Teresa de Calcuta, Basílica de Ntra. Sra. del Prado.
Tres Capillas De la Adoración Perpetua, Del Cementerio Municipal, Hospital Ntra. Sra. del Prado.
Y seis Conventos y Órdenes MM. Benitas, MM. Bernardas, MM. Carmelitas Descalzas, Hermanitas de los Pobres, Siervas de María, Madres Agustinas, Compañía de María.
ANÁLISIS DE LOS EDIFICIOS MÁS EMBLEMÁTICOS, SU CRONOLOFÍA Y SUS TRANSFORMACIONES
Santa María La Mayor (La Colegiata) sus orígenes son del siglo XII-XIII -estilo románico-mudéjar-, aunque el edificio actual es mayoritariamente gótico y renacentista (siglos XIV-XVI). Se cree que se asienta sobre el antiguo templo romano de Júpiter y, posteriormente, sobre la mezquita mayor de la ciudad. Fue Colegiata hasta 1851 y es conocida así popularmente. Ha tenido múltiples intervenciones, la más destacada en los últimos años para consolidar su claustro gótico y sus portadas laterales. Santiago El Nuevo. Siglo XIV. Uno de los mejores ejemplos de mudéjar toledano en la ciudad. Iglesia parroquial que servía a los barrios extramuros. Destaca por su uso excesivo de ladrillo y de cerámica. Fue profundamente restaurada en el siglo XX para eliminar añadidos barrocos y devolverle su aspecto mudéjar original. Iglesia de San Francisco. Originalmente del siglo XIII pero reconstruida casi totalmente en el siglo XVI bajo la estética herreriana. Fue parte de un importante convento franciscano.
Durante la Guerra de la Independencia, sufrió daños graves al ser usada por las tropas. Su torre y su interior han sido rehabilitados para asegurar la estructura recientemente. Basílica de Nuestra Señora del Prado. El edificio actual es principalmente del siglo XVI y XVII -renacentista y barroco-, aunque existe constancia de una ermita desde la época visigoda. Durante la época romana, se dice que aquí se rendía culto a la diosa Ceres. Es el corazón de la cerámica talaverana llamada la Capilla Sixtina de la cerámica. Tiene rehabilitación constante debido a la fragilidad de su azulejería histórica. San Prudencio (Monasterio de las Bernardas). Siglo XVI, diseñado por el arquitecto Juan de Herrera. Función histórica monasterio de clausura. Su diseño, ejemplo del Renacimiento español. En la última década se han realizado obras en sus cubiertas y en la fachada para frenar el deterioro del granito.
El uso actual de los 22 edificios que aparecen listados han mantenido su función original de Culto, mientras que otros del entorno se han convertido en museos o centros culturales. En Talavera de la Reina todavía existe una presencia de monjas que practican la vida contemplativa. Hay tres conventos principales que mantienen la clausura de forma activa. Es importante diferenciar la clausura de la vida comunitaria.Bernardas (Cistercienses) San Bernardo, las monjas viven dedicadas a la oración y al trabajo silencioso. Es uno de los conventos más populares.
Son muy conocidas en la ciudad por la elaboración y venta de dulces artesanales y repostería, que es su medio de sustento. MM. Carmelitas Descalza Charcón, 8. Siguen la regla de Santa Teresa de Jesús. Es una clausura estricta dedicada enteramente a la vida espiritual. El edificio es la zona cero del patrimonio artístico del casco antiguo. MM. Benitas (Benedictinas) Herrerías, 10. Mantienen la vida de clausura bajo la regla de San Benito Ora et Labora.
Si visitas alguno de los conventos de clausura para comprar dulces o pedir oraciones, recuerda que atienden a través de un torno -ventana giratoria- que permite el intercambio de objetos sin contacto visual directo, manteniendo así su retiro del mundo exterior.
Otros casos que no son de clausura es el de las Hermanitas de los Pobres, su referencia es la asistencia, tienen una vida abierta a la comunidad y al servicio directo, las Siervas de María, su labor histórica ha sido la enfermería y el cuidado de ancianos y las Madres Agustinas que antiguamente tuvieron una rama de clausura. Trabajan en centros educativos, suelen estar vinculadas a la enseñanza y la gestión de centros -Colegio Agustinas-.
ARQUITECTURA Y CERÁMICA EN EDIFICIOS RELIGIOSOS
La cerámica no es solo adorno, es parte de la arquitectura y la historia de monumentos que marcan el origen de la ciudad. Estos edificios religiosos son los que guardan los tesoros cerámicos más importantes que aún se conservan. La Basílica de Nuestra Señora del Prado La Capilla Sixtina de la cerámica. Es el edificio más importante del mundo en cuanto a azulejería aplicada. Prácticamente todo su interior cuenta una historia en barro. Zócalos de las naves del Siglo XVII. Paneles inmensos con escenas evangélicas y en el exterior un Pórtico con unos 16.000 azulejos del siglo XVI que proceden de la antigua Ermita de San Antón. Tiene dos púlpitos de cerámica únicos, uno original del siglo XVI y una réplica perfecta hecha por el taller de Ruiz de Luna en el siglo XX. Santa María la Mayor (La Colegiata) Aunque su estructura es gótica y mudéjar, la cerámica destaca en puntos clave. “El Retablo del Cristo del Mar”, es una de las obras maestras de Juan Ruiz de Luna de principios del siglo XX. Un retablo hecho íntegramente en cerámica policromada. Convento de las Bernardas (Monasterio de la Encarnación) uno de los mejores ejemplos de cómo la cerámica se usaba para señalizar y bendecir las calles. Fachadas exteriores, conserva dos murales cerámicos del siglo XVII de una calidad excepcional. Son de los pocos paneles de esa época que se conservan "al aire libre" en su lugar original.
Museo Ruiz de Luna (Antiguo Convento de San Agustín) Aunque hoy es un museo, el edificio era el Convento de San Agustín. Aquí se guarda la mayor colección de cerámica de los siglos XVI al XX. Santiago El Nuevo, en este templo mudéjar encontraremos frontales de altar de finales del siglo XVI y principios del XVII con motivos vegetales un estilo que se exportó a las colonias de América.
Cuando camines por el caso antiguo fíjate en las esquinas de las calles. Verás que muchos nombres están en placas de cerámica hechas por alfar de Ruiz de Luna. En algunas placas, una pequeña marca -una luna creciente- es la firma del taller que rehabilitó casi toda la cerámica dañada tras la Guerra Civil española.
Hemos dejado mucho por ver, un recorrido por los veintidós edificios religiosos por tramos sería una buena ruta para conocer la ciudad a pie y las historias que albergan los monumentales edificios religiosos. Hay rutas que acercan a los turistas y residentes a contemplar la ciudad con otra mirada, la que pasa desapercibida mientras vivimos. Con nuestra velocidad vamos dejando huella cómo un soplo de luz entre la niebla.
Por Ignacio Fernández - foto del autor.