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CARTA DEL DIRECTOR

La eudaimonia de los jóvenes

Escrita por el Director de La Voz del Tajo, Alberto Retana
Escrita por el Director de La Voz del Tajo, Alberto Retana

Escrita por el Director de La Voz del Tajo, Alberto Retana

miércoles 08 de abril de 2026, 09:40h

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La Semana Santa termina y nos ha dejado algo más que los ecos del tambor y el incienso en el aire, la lluvia primaveral. Pero también nos ha proporcionado otra realidad: ver cómo los jóvenes toman el relevo de las tradiciones.

Chicos y chicas que hace pocos años miraban las procesiones desde el móvil ahora cargan con paso firme, porque parecen haber entendido que, sin ellos, las costumbres se marchitan. Y eso, en un tiempo donde casi todo se mide en “likes” y minutos de atención, tiene mucho valor.

Vivimos en una sociedad que comunica más que nunca, pero quizá siente menos. La sobreexposición en redes ha traído una forma moderna de alexitimia: esa incapacidad para reconocer y expresar las emociones. No porque no existan, sino porque las disfrazamos entre filtros, ironías y sarcasmos vacíos.

Será por eso que impresiona tanto ver a un joven dejar el móvil a un lado para ponerse una túnica, ayudar a organizar una cofradía o, como esta semana, quizá implicarse en las talaveranas Mondas que comienzan ya. En tiempos de pantallas, cada gesto humano se vuelve una pequeña resistencia que celebrar.

Y, sin apenas descanso, el país sigue pendiente de lo que pasa en los tribunales, un escenario donde se decide no solo el futuro de algunos políticos, sino parte de la confianza en el propio sistema. Entre la kitchen, el caso Koldo… algunos y algunas alargarán su estación de penitencia.

Es más que probable que las generaciones jóvenes huyan también de la actualidad política en busca de otros estímulos y bueno será que elijan las tradiciones. Algo que les proporcione lo que los griegos llamaban eudaimonia: esa plenitud que llega después del esfuerzo, del propósito cumplido.

El reto —quizá el más grande— es no perder el sentido, no dejar que la velocidad o la crispación nos roben la emoción de estar vivos en comunidad y tener claro que el frentismo, tan propio del español, venga de donde venga, sólo le daba la razón a ese canciller alemán que tan bien nos definió hace casi 150 años.

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