El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, ha visitado el comienzo de la segunda fase del proyecto de recuperación de la Vega Baja, una actuación cofinanciada con fondos europeos y del Ministerio de Cultura que continúa la transformación de este enclave estratégico de la ciudad.
En la visita ha estado acompañado por el concejal de Fondos Europeos, Juan José Alcalde, y el concejal de Urbanismo, Florentino Delgado. El alcalde ha explicado que esta intervención se desarrolla en una parcela municipal situada en el entorno de Las Moreras y supone un nuevo avance en la recuperación patrimonial y urbanística de la zona.
Velázquez ha subrayado el objetivo del proyecto de poner en valor el pasado histórico del enclave: “Seguimos cumpliendo un objetivo fundamental como es el de recuperar el patrimonio de esta zona haciendo una aproximación a lo que fue la capital visigoda tan importante que tuvimos a orillas del río”, ha señalado.
Asimismo, el regidor ha destacado que la actuación permitirá crear nuevos espacios para el uso ciudadano, con zonas de paseo, áreas verdes y espacios de ocio. “Para el disfrute de los ciudadanos, con zonas de paseo, zonas verdes y de ocio, así como de esparcimiento para todos los toledanos en esta parte tan querida de la ciudad como es Vega Baja”, ha añadido.
El alcalde también ha puesto en valor el papel integrador del proyecto dentro de la ciudad: “Siempre hemos dicho que Vega Baja no podía ser una brecha en la ciudad, sino una oportunidad para unir los barrios de Santa Teresa, Buenavista y Palomarejos con la Universidad de Castilla-La Mancha, y así lo estamos haciendo”.
Además, ha señalado que esta intervención cobra mayor relevancia en coordinación con otras actuaciones en la zona, como la recuperación del histórico campo de fútbol Carlos III, cuya inauguración está prevista en los próximos meses.
UN PARQUE ARQUEOLÓGICO ACCESIBLE Y SOSTENIBLE
La segunda fase del proyecto contempla la adecuación de parte del yacimiento visigodo para hacerlo visitable, mediante la creación de sendas peatonales y la eliminación de barreras arquitectónicas que dificultan actualmente el tránsito y el uso del espacio.
La actuación da continuidad a la primera fase ya finalizada y apuesta por soluciones no invasivas y reversibles para la conservación de los restos arqueológicos, con el objetivo de consolidar a largo plazo un gran parque arqueológico en la Vega Baja. Para ello, se consolidarán los cimientos existentes y se recrearán las huellas de las edificaciones con materiales diferenciados que faciliten la interpretación del asentamiento original.
Asimismo, el proyecto incluye la creación de caminos de acceso, zonas ajardinadas con especies adaptadas al clima local y áreas de estancia, además de la instalación de mobiliario urbano como bancos, iluminación, papeleras y elementos informativos para la musealización del yacimiento.
Por último, se llevará a cabo la delimitación del área mediante una valla de protección, con el fin de garantizar la conservación de los restos arqueológicos y su adecuada integración en el entorno urbano.