El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, ha felicitado a los toledanos por la celebración del Corpus Christi este jueves, una celebración "muy especial" en el "día grande" de la capital regional, agradeciendo a todos los que hacen posible que Toledo "se convierta durante unos días en la ciudad más espectacular y más bonita del mundo".
Velázquez, en declaraciones a los medios previas a la misa y posterior procesión del Corpus Christi, ha destacado que ha amanecido un día "extraordinario" que le ha permitido, durante su paseo desde la plaza de Zocodover hasta el Ayuntamiento, compartir con "muchos toledanos la "satisfacción por la celebración de un día muy especial para todos".
Un día en el que, ha dicho, la ciudad de Toledo celebra "el Corpus Christi más importante de todo el mundo", algo que se produce "gracias a la participación de miles de personas" en una jornada en la que "la Eucaristía sale a las calles".
El alcalde toledano ha aprovechado la ocasión para agradecer su labor a la Junta ProCorpus, la Asociación de Floristas, la Asociación de Patios, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la Academia de Infantería, Policía Local, Protección Civil y bomberos, así como a los trabajadores municipales que "se han afanado hasta bien entrada la mañana en dejar el recorrido perfectamente a la altura de las circunstancias".
Además, ha destacado que este año se ha arrojado a las calles del recorrido procesional "una cantidad de tomillo como hace muchos años que no había" y eso es "algo que se nota en el ambiente". "Se nota en los olores y es que los olores son muy importantes en un día de Corpus, algo que lo hace muy especial".
Finalmente, ha tenido palabras también de agradecimiento para el Cabildo Catedralicio, que se ha "volcado" en este Corpus en el año de celebración del Octavo Centenario de la Catedral toledana, Primada de España.
UN MENSAJE DE UNIDAD EN TIEMPOS DIFÍCILES
El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, ha ensalzado este jueves la Eucaristía y el sacramento de la comunión como vivencias para "ponerse siempre en el lugar del otro", especialmente "en un mundo en el que estamos viviendo de tantas tensiones, de tanto sufrimiento, de tantas dificultades".
Durante la homilía que ha ofrecido en la santa misa por el rito hispano-mozárabe celebrada en la Catedral de Toledo con motivo de la celebración del Corpus Christi, Cerro Chaves ha destacado, a través de tres ejes, que la Eucaristía es "un amor de Jesús incondicional".
En el desarrollo de esas tres reflexiones, ha recordado al Papa Juan Pablo II, a Benedicto XVI, al Papa Francisco y al actual, León XIV -al que "esperamos con afecto" y al que acompañará durante su viaje a España, ha recordado-, y que "habla de cómo la Eucaristía tiene que ser sacramento de comunión, también para nosotros".
"Somos un solo corazón para vivir construyendo un mundo nuevo porque creemos que otro mundo es posible", ha manifestado el arzobispo, que ha incidido en que hay que "construir ese mundo nuevo, pero con los sentimientos del corazón de Cristo, con los cimientos del Evangelio, con una vivencia profunda de lo que significa no descartar a nadie, con un apoyo total incondicional a la vida".
El arzobispo ha subrayado que la Eucaristía "nos recuerda también la cercanía a los pobres, a los que sufren, a Cáritas. La Iglesia está siempre presente en el mundo de los que sufren", ha apuntado.
En este punto, ha destacado que "no podemos mirar a otro lado mientras que el mundo sufre" ni olvidar "un mundo en guerras, en conflictos, en sufrimientos, con tantos momentos que se viven hoy en nuestra sociedad de problemas, de dificultades, de corrupciones y de tantas cosas".
La iglesia "está siempre al lado de los que sufren, al lado de los pobres, al lado de los que viven en todas las intemperies, aquellos que necesitan de nuestro amor, de nuestro apoyo", ha añadido.
En cuanto a la celebración del Corpus, ha señalado que esta solemnidad "no se puede entender" sin Toledo, ni la capital regional sin su Corpus Christi, aclarando que esta celebración y "este culto precioso" que hace la Iglesia "recuerda la grandeza de un Dios que a la vez es tan cercano, tan nuestro, tan humano".
Un Dios que, aunque está en el Sagrario, también "sale a las calles" y "se acerca a nosotros y nos pide también que miremos al hermano y que vivamos sobre todo cercano a los que viven sufriendo tantas y tantas dificultades".

