La Asociación de Municipios Ribereños de los Embalses de Entrepeñas y Buendía ha reclamado este martes la aprobación urgente de las nuevas reglas de explotación del Trasvase Tajo-Segura, después de que la Comisión de Explotación autorizara un nuevo trasvase de 120 hectómetros cúbicos para los meses de junio y julio, al mantenerse el sistema en nivel 1.
La organización ha recordado que la actualización de las normas que regulan el funcionamiento del acueducto lleva dos años pendiente de aprobación y considera que la decisión adoptada vuelve a evidenciar la necesidad de culminar cuanto antes el proceso. Mientras no entren en vigor las nuevas reglas, el trasvase seguirá operando bajo una normativa anterior que, según los Ribereños, no refleja plenamente la realidad legal y ambiental actual de la cuenca del Tajo.
El presidente de la Asociación, Borja Castro, ha criticado que las derivaciones continúen aprobándose de forma automática. “Se vuelve a aprobar un trasvase de manera automática porque seguimos teniendo unas reglas de explotación pendientes de actualizar. La consecuencia es clara: se sigue trasvasando más agua de la que debería enviarse con esas nuevas reglas”, ha afirmado.
Castro ha subrayado además que las recientes resoluciones judiciales que avalan la planificación hidrológica del Tajo refuerzan la necesidad de adaptar el sistema a las nuevas exigencias ambientales. “Creemos que ha llegado el momento de aprobar las nuevas reglas de explotación y cumplir con la ley y con la justicia”, ha añadido.
VERANO DECISIVO PARA LA CABECERA DEL TAJO
La Asociación advierte de que los próximos meses serán especialmente delicados para los embalses de Entrepeñas y Buendía, ya que el sistema podría situarse en el límite entre los niveles 1 y 2 que regulan las derivaciones hacia el Segura.
Según explican, si las salidas de agua hacia el río Tajo se ajustan al cumplimiento de los caudales ecológicos establecidos en Aranjuez, Toledo y Talavera de la Reina, el sistema podría descender a nivel 2, situación en la que el trasvase mensual quedaría limitado a 27 hectómetros cúbicos. Sin embargo, si las aportaciones al río se reducen al mínimo permitido, la cabecera podría mantenerse en nivel 1, lo que posibilitaría derivaciones de hasta 60 hectómetros cúbicos al mes.
RECLAMAN UNA AUDITORÍA SOBRE EL AGUA ALMACENADA EN EL SEGURA
Los Municipios Ribereños también han insistido en la necesidad de esclarecer cuánta agua procedente del Tajo permanece actualmente almacenada en la cuenca receptora. Según los datos de la Confederación Hidrográfica del Segura, existirían 277 hectómetros cúbicos de agua del sistema trasvase almacenados en la cuenca levantina, mientras que un informe del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) cifra esa cantidad en 130 hectómetros cúbicos.
Para la Asociación, esta diferencia requiere una explicación detallada y transparente por parte de las administraciones competentes.
“Queremos saber los números reales del agua del Tajo que está almacenada en el Segura. Se va a trasvasar este año aproximadamente el doble de las necesidades de regadío y abastecimiento de la cuenca receptora, y lo mínimo que puede exigirse es transparencia”, ha señalado el técnico de la Asociación, Miguel Ángel Sánchez.
PETICIÓN AL MINISTERIO
La entidad ha lamentado que su solicitud de aclaraciones no haya recibido una respuesta concreta por parte de la Presidencia de la Comisión de Explotación, aunque valora positivamente que se haya anunciado la próxima presentación de documentación relacionada con las futuras reglas de explotación.
Por ello, los Municipios Ribereños han instado al Ministerio para la Transición Ecológica a acelerar la tramitación y abrir cuanto antes un espacio de trabajo que permita adaptar definitivamente el sistema a la nueva planificación hidrológica.
“Estamos ante una comisión continuista, pero también ante un momento importante. El Tajo, y especialmente la cabecera, necesitan unas reglas ajustadas a la nueva realidad del río. El Ministerio tiene ahora la oportunidad de culminar ese cambio con seguridad jurídica, diálogo y transparencia. Lo que pedimos es claridad sobre el agua almacenada en el Segura y nuevas reglas de explotación cuanto antes”, concluyen desde la Asociación.