El Gobierno de Castilla-La Mancha ha expuesto su conjunto de medidas contra la despoblación ante alumnos del Grado de Estudios Internacionales de la Universidad de Castilla-La Mancha en una visita formativa celebrada en el Palacio de Fuensalida, sede del Ejecutivo autonómico en Toledo.
El encuentro ha contado con la participación del vicepresidente primero del Gobierno regional, José Luis Martínez Guijarro, quien ha impartido una clase magistral junto al profesor universitario David Muñoz.
Durante la sesión, el dirigente autonómico ha repasado el proceso de elaboración de la Ley de medidas contra la despoblación, aprobada con amplio consenso en las Cortes de Castilla-La Mancha tras un proceso de diálogo con agentes sociales y económicos como CECAM, CCOO, UGT y RECAMDER, en el marco del Pacto contra la Despoblación firmado en Brihuega en 2020.
Martínez Guijarro ha subrayado que la norma se construyó como una estrategia a medio y largo plazo, “más allá de legislaturas y cambios políticos”, y ha recordado que se sustenta en tres pilares fundamentales: el acceso garantizado a los servicios públicos, una fiscalidad diferenciada con deducciones para residentes en zonas rurales y el impulso a la actividad empresarial mediante incentivos que pueden alcanzar el 40% adicional de las ayudas.
Uno de los puntos centrales de la charla ha sido el denominado ‘Contrato Programa’, que contempla ayudas de hasta 12.000 euros para estudiantes universitarios y hasta 6.000 euros para alumnado de Formación Profesional Superior procedente de zonas despobladas.
El objetivo, según ha explicado el vicepresidente, es evitar el desplazamiento de familias completas a entornos urbanos cuando los hijos inician sus estudios superiores. “Queremos evitar que las familias tengan que abandonar sus municipios por motivos educativos”, ha señalado.
Asimismo, Martínez Guijarro ha destacado los resultados de la estrategia regional frente a la despoblación, indicando que desde la entrada en vigor de la ley en 2021 “en más de 700 municipios se ha frenado la pérdida de población”.
Según los datos aportados, la región ha ganado 4.732 habitantes en zonas despobladas, de los cuales 3.611 corresponden a áreas de extrema despoblación, lo que supone un crecimiento del 1,8%, equiparable al de las zonas urbanas.
El vicepresidente también ha resaltado el impacto migratorio positivo de la comunidad, que ha registrado un saldo de 20.236 nuevas personas, subrayando que “uno de cada cinco nuevos habitantes de Castilla-La Mancha se instala en municipios afectados por la despoblación”.