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En defensa de Occidente (18)

En defensa de Occidente (18)

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición “Psicología de virtudes y pecados”, de editorial, Letras de autor

lunes 02 de mayo de 2022, 16:00h

Igual que se ha hecho con los otros posibles oponentes (Rusia y China) para disputar el Liderazgo cultural planetario a Occidente -conflicto al que estamos abocados en muy pocos años, unos y otros-, ahora debemos analizar tanto la posición e intereses de los defensores del Islam, así como sus posibilidades de éxito, y en qué podría consistir este.

En cuanto a la posición, tal como ya se explicó en situaciones anteriores, lo que debemos analizar no es la religión misma, que no es más que una Idea, sino la posición de las élites, sobre todo económicas -que creo que son las únicas élites que existen- que son las que de verdad, y solo para la defensa de sus enormes privilegios económicos, propugnan hoy una forma de pensar, y ni siquiera de gobernar (casi todas se designan Repúblicas, y disponen de un parlamento al modo Occidental), que se pueda llamar…Cultura Islámica.

Basta analizar a cualquiera de sus dirigentes en todos los estados y en todas las distintas tendencias (Sunitas, Chiitas, Alauitas) sin exclusión, para comprobar cómo tienen muerta de hambre a su población, emigrando todos a los países occidentales, y ellos, los dirigentes, con sus reservas de grandes divisas en Suiza, o en los propios EEUU. Parece que los EEUU son el gran Satán, pero no lo es para guardar su dinero y venir aquí a correrse grandes juergas y beber todo lo que dicen está prohibido.

En cuanto a los Intereses.- Estos se definen a si mismos. Sus intereses no van más allá de su familia, o en todo caso de su corta etnia. Todo el que no pertenezca a ese círculo cercano no sirve más que para ser explotado y masacrado cuando haga falta. No se ha producido desarrollo social alguno en ninguno de los países, ni siquiera en aquellos declarados hace decenas de años, laicos, como Irak o Siria, o el mismo Egipto. A la hora de la verdad todo lo que hay en el interior es corrupción y corrupción, y…Más Corrupción. Sin el más mínimo tribunal que aplique una sola ley objetiva. Lo único que le interesa a los defensores de ese sistema de creencia es aplicarlas con los estrictísimos criterios de la “Élites Extractivas”. Solo quieren decir públicamente que creen en esa religión, imponerla en las escuelas y después disponer de masas de fanáticos iletrados para explotarlos a su gusto. Mientras, sin escrúpulo alguno, los dirigentes envían a sus hijos a formarse en todas las universidades extranjeras. Sus intereses directos consisten en que sus estados no se desarrollen en cualquiera de los sectores económicos, profesionales o científicos, y, que todo se pare en el pasado y nada cambie, para que esas élites dispongan de todos los recursos económicos para ellos y sus familias.

Qué sería tener éxito para el Islam.- Tal como realizan todo su planteamiento, es una cuestión absolutamente del pasado. Alcanzar el éxito para los seguidores del Islam, tal como pretenden físicamente (políticamente) ahora en Israel, consistiría en hacer desaparecer por exterminio a los seguidores del Judaísmo, o en su caso del Cristianismo. Y que su religión fuese la única que se practicase. He hecho tanto hincapié en que es del pasado, porque también pretenderían acabar con el Cristianismo, solo que se han perdido ciertas clases de historia. Con el Cristianismo ya hemos acabado políticamente nosotros, con el Renacimiento. Y sobre todo con la Ilustración. Que es algo por lo que ellos nunca han pasado y les sería muy necesaria. Para los seguidores de esta religión, como para los de las otras proféticas, la verdad es algo que ya dejó muy clara su profeta, en su caso Mohamed, y cualquier evolución o modernización en el pensamiento es algo radicalmente prohibido.

Para las élites defensoras del Islam, tener éxito consistiría en volver al siglo VIII en Europa, cuando Carlos Martel, con su caballería les paró los pies en la batalla de Poitiers (732 D.C.) o quizá a 1.529, cuando los ejércitos Otomanos debieron abandonar su intento de tomar Viena. O quizá querrían revitalizar las conquistas de los musulmanes en la India, y convertir al Islam a los máximos creyentes posibles (basta analizar sus 800 años de matanzas y destrucción en la India y vemos de lo que son capaces). Porque desde hace casi Mil años, ya no han sido capaces de crear ciencia alguna, ni desarrollo arquitectónico aplicable, ni seguir avanzando en la ciencia de la medicina en la que fueron auténticos maestros destacados.

¿Tendrían alguna posibilidad de éxito?.- Yo creo que se responden a sí mismos. Por supuesto que ninguna. Tuvieron un desarrollo fulgurante en sus dos primeros siglos de existencia, pero pronto debieron adoptar los sistemas de administración de otros imperios como el Persa o Bizancio. Pero allí se quedaron. Nunca intentaron aplicar la forma de pensar y gobernar de los Romanos, y por ello no hicieron otra cosa desde el mismo S. X que retroceder y encerrarse en si mismos. Desde hace cuatrocientos años son incapaces de fabricar las mismas armas que usan. Se ha dedicado a comprarlas a Occidente, y han visto como todo su sistema, que en el pasado fue ejemplo y digno de admiración -Córdoba disponía de kilómetros de calles iluminadas cuando Londres era un villorrio- se derrumbaba estrepitosamente y eran colonizados por distintos imperios Occidentales, o por la misma Rusia o China. Para ellos mismos, han sido totalmente incapaces de construir una mínima sociedad avanzada como sí hicieron otras muchas culturas incluso mucho más atrasadas que la suya. Por eso entiendo que con esa estructura de pensamiento y esos criterios para construir una administración moderna, no están en condiciones de poder ofrecer nada a la totalidad del planeta. Ni siquiera han sido capaces de crear un simple banco eficaz y eficiente, porque, como tienen totalmente prohibido el interés bancario por precepto del Corán (S. VIII D.C.), no puede crear una empresa moderna que satisfaga de forma no corrupta sus necesidades financieras.

El Islam, tal como se debe hacer con el Judaísmo o el Cristianismo, han de ser estudiados en los museos y en las bibliotecas, pero no pueden ofrecer absolutamente nada para construir y gobernar un estado del S. XXI.

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