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SEGUNDA ENTREGA

Un viaje sin retorno a la Galaxia Internet

Un viaje sin retorno a la Galaxia Internet

Escrito por Ignacio Fernández

domingo 01 de febrero de 2026, 17:00h
Actualizado el: 01 de febrero de 2026, 19:01h

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Finales de los 90. La fiebre del oro digital llega a España. Gigantes como Terra nacían bajo el músculo financiero de Telefónica para dominar el mercado, mientras competidores como Eresmas luchaban por cada clic buscando un lugar entre la audiencia. Fue el Gran Salto de Internet en español de los portales generalistas. Una época de ambiciones, secretos, mesas de pimpón, rumores, guerras, opas, camisetas y acciones en el top del Nasdaq neoyorkino. Fue la construcción de una idea -la Red- que sentó las bases de todo lo que utilizamos hoy. La primera conexión «nativa» a internet realizada en España utilizando protocolos TCP/IP se realizó en abril de 1991 desde el Servicio de Informática de la Universidad de Valencia.

Portaldad, es la muerte por inversiones en Internet en el empeño de crear portales

La portaldad viene de los fallidos intentos de montar un portal. Una hipotética nueva formula de la época para hacer dinero, en el momento que el acceso a Internet se regala por la competencia entre las empresas. Se dicen “Ahora vamos a vender contenidos y servicios de pago” je,je,je.

Los sitios en España se habían convertido en una coctelera, la portaldad llegaría después pero nacen en aquel tiempo: Ecuality, UOL, Yupi.com, jumpy.com, ya.com, Terra, Tiscali, Teknoland, eresMas, Inicia, Yahoo, MsN, pobladores.com, Ciudad futura, Ozu, Arrakis, guay.com... una decena de nombres que trataban de ser los mejores y brillar en esa constelación de portales generalistas de todo a cien.

En España en el año 2000 se calcula que aparecían dos portales diarios donde se hacían eco de su florecimiento los medios de comunicación importantes. Se calcula que hasta 2.000 millones de euros se fundieron en operaciones poco o nada rentables.

Había tanto, que las posibilidades de negocios quedaron muy reducidas, no se supo entender el fenómeno de Internet y en España pasamos de la edad de piedra al siglo XX en sólo tres años. El Dinosaurio desapareció, una dieta excesiva de nutrientes no pudo ser digerida por procesos y tiempos inadecuados, se sobrealimentó al bicho y éste no murió de hambre precisamente, sino de hartazgo. Cualquiera montaba un portal, tenía un sitio web o podía hacer su negocio como quisiera. Era el Oeste en estado puro.

“La filosofía de los portales para ser rentables es la misma para todos: Internet en España era de una incertidumbre absoluta. Lo que antes era un negocio más o menos seguro, mediante el cual las empresas cobraban cuotas a los usuarios por el acceso a Internet, se transformó de la noche a la mañana en un negocio sustentado sólo en promesas, hipótesis, anuncios de vendedor de feria y sobre todo: ambiciones. Los portales no trataban de captar clientes, como cualquier empresa normal, sino usuarios que visitaran mucho ese sitio web. El objetivo era crear una masa crítica de visitantes a los que a medio plazo, cuando se hubiera conformado cierto grado de fidelidad, se les pudiera ofrecer algún tipo de servicio de pago. Para ello era imprescindible alimentar el portal con contenidos atractivos o con servicios diferenciados, que no tuviera nadie más. Mientras llegaba el maná de los servicios de pago y el comercio electrónico a través del portal, éste se rentabilizaría introduciendo publicidad” - Miguel Angel Patiño del libro Burbuja.es.

La historia de TERRA

La historia de esta ficción, ahora con el paso del tiempo no se le puede llamar de otra manera, tiene su génesis en el año 1998 cuando Telefónica se planteó ir concentrando en su filial Telefónica Interactiva sus adquisiciones de Internet.

El primer pelotazo

Dos años antes de su aparición bursátil Terra no existía. Más tarde sería el nombre de una empresa con 4.000 empleados y presencia en 42 países incluido China que a través de Lycos -compañía que adquiriría- tenía licencia para operar en el mercado asiático.

En el primer semestre de 1999 Telefónica compra Olé (Ordenamiento de Links Especializados) por 2.000 millones de pesetas. El dueño de la compañía es un catalán llamado Pep Vallés y con él todo su equipo directivo -incluida su mujer- . Todos entran a formar parte de Telefónica Interactiva a través de lo que se llamó el pelotazo tecnológico. Más tarde y para camuflarlo se denominó stock options.

La operadora estaba barajando el nombre de su nueva compañía para Internet y había pensado en Terra. Los absorbidos de Olé piensan que la mejor marca es la suya y presionan para que el nombre final de la operación sea Olé. Tuvieron que pasar varios meses para que Telefónica tomara la decisión de llamar a su empresa Terra en perjuicio de lo que estaba proyectado que era Mundo Olé.

Sólo faltan un par de meses para la operación bursátil y la compañía no tenía ni claro el nombre de la nueva empresa. Según cuenta la leyenda es el mismo presidente Villalonga el que decide que saldrán como Terra y encarga la preparación de la campaña para su nacimiento y para su salida en Bolsa.

Los expertos en marketing dicen que el lanzamiento de Terra es posiblemente uno de los patrocinios menos meditados y que en menos tiempo se ha llevado a cabo en la historia española de la publicidad. Todo el dinero era poco y siempre aparecía algún soporte o espectáculo para seguir proyectándose como imagen. Los nuevos galeones con oro que ahora venían de España, irían a chocar contra los arrecifes de compañías holandesas -Endemol- en el caso de Telefónica que pago 5.000 millones de pesetas o en -Lycos- en donde Terra pagó 4.000 millones por el portal norteamericano. Un verdadero negocio de los tontos españoles que aún no se habían enterado de nada. Pero los listos también hacían negocio y se hacían millonarios CiberMillonarios. La salida de Terra en Noviembre del 99 había atraído a muchos inversores que veían por fin consolidadas las expectativas que suscitaban las puntocom en otras partes del mundo. Además venían avalados por la multinacional española Telefónica.

Pese a las señales de alarma de los especialistas que decían que solo 10 de cada 100 proyectos de Internet son viables y sólo alguno de estos diez son rentables, la euforia tecnología daba por supuesto que eso solo sería el principio. En los momentos de ajustes ya se vaticinaba el paso de la Vieja Economía a la Nueva. El futuro estaba en la Red.

La burbuja siguió aumentando y las señales de luz roja no tardaron en saltar. Las cifras de los futuros negocios no estaban tan claras, ¿Quién iba a pagar la comida?. Terra no iba a ser distinta a otros proyectos de Internet por muy buenas cabezas que tuviera (adquiridas en la competencia a toque de talón). Terra fue dando bandazos y palos de ciego desde que se fundó.

Según el especialista Miguel Ángel Patiño, “Para poder entender la historia de Terra -enormemente compleja y llena de altibajos- hay que distinguir claramente tres etapas“.

La primera con Juan Perea, mano derecha del presidente de Telefónica entonces Juan Villalonga y época de mayor esplendor de Internet.

La segunda de Abel Linares que quiere racionalizar y donde resquebraja la compañía.

La tercera Joaquim Agut que liquida la empresa en 2001 con el mayor fracaso de la historia económica de nuestro país.

La salida de TERRA a BOLSA

Los meses de octubre y noviembre del 99 fueron un espectáculo nunca visto como despliegue publicitario. Sólo me atrevería a compararlo con el lanzamiento de Movistar también de Telefónica en el 2005. Terra inundó las calles con su logo. Había dos intenciones, la primera dar a conocer la marca y la segunda prepararla para salir en Bolsa. Sólo en publicidad se invirtieron 12 millones de los actuales euros. Una gran campaña de publicidad había convertido al portal Terra en el referente español de la Nueva Economía, paradójicamente todos los anuncios de televisión habían sido rodados en Nueva York. Quizás para dar más glamour al fiasco.

El 17 de noviembre de 1999 en el edificio de la Bolsa de Madrid cambia la historia de Internet en España. Terra filial de Telefónica en Internet sale al parqué madrileño. La compañía empezó a cotizar por un valor de 550.000 millones de pesetas. Tres meses más tarde llego a valer 6,5 billones de pesetas. Más que casi todas las multinacionales españolas en el sector energético juntas. Terra a la vista.

Muchos de los pequeños ahorradores en un afán especulativo de un país en vacas gordas empujo hacia arriba la tecnológica. Era todo un hito económico para España. Muy parecido aquel anuncio de acciones de Telefónica en el año 1967 que popularmente se las llamó Las Matildes y donde José Luis López Vázquez comunicaba por aquel entonces que el pueblo debía hacerse rico y por tanto accionista. Terra a la vista.

La salida a Bolsa fue espectacular. Llegando a registrar el mayor volumen de títulos solicitado en los primeros días del proceso de la oferta pública emitidos por una empresa en la historia del parqué madrileño. En unas horas la compañía se valoró en un 213 por ciento. Nunca nadie lo había conseguido.

(Continuará)

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